LA ESCALERA
La escalera es una aproximación a la vertical. Simboliza una ascensión paulatina a la medida del hombre y sus limitaciones (Revilla, F. Diccionario de iconografía y simbología. Ediciones cátedra. 4ª Ed. Madrid. 2003. Pág. 164)
La escalera se inscribe en el acto de avanzar hacia el conocimiento y la transformación del individuo, hacia el bien o lo divino si se asciende o hacia lo oscuro y oculto del inconsciente si se desciende. Cada peldaño se asocia al resultado de un nivel de conciencia. La universalidad de este símbolo se recoge en muchas culturas (la escalera de Jacob, el arco iris, el poste chamánico, el zigurat, la pirámide, el K'uen Luen, la escalinata, etc...).
"Historia de una escalera" de Antonio Buero Vallejo (1949), se mece entre lo cotidiano y lo absurdo, entre ideologías de desamor y envidias en una España cansada y atemorizada por la Guerra Civil. Impregnada en falsos pretextos y responsabilidades propias o ajenas, ausentes o presentes, en violencia verbal para alcanzar un estado de bienestar, una frágil y etérea seguridad ante la falta de afectos, miseria y hambre, estatus...
"Y mañana, o dentro de diez años que pueden pasar como un
día, como han pasado estos últimos… ¡sería terrible seguir así! Subiendo y
bajando la escalera, una escalera que no conduce a ningún sitio; haciendo
trampas en el contador, aborreciendo el trabajo…, perdiendo día tras día… Por
eso es preciso cortar por lo sano". (ACTO I. Pág. 11)
Y ahí estamos nosotros 71 años después, en la segunda semana de la Fase 0 del confinamiento, subiendo y bajando escaleras. Como decía Vallejo, quizás todo se repita o no, de nosotros depende cambiar el curso de la historia, de nuestras vidas.
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